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18.6.14

MARIPOSA DEL EQUILIBRIO

La mariposa según Cirlot (CIRLOT, Juan Eduardo: Diccionario de símbolos. Madrid: Ediciones Siruela, 2013):

Entre los antiguos, emblema del alma y de la atracción inconsciente hacia lo luminoso. La purificación del alma por el fuego, que en el arte románico se expresa por el carbón encendido que el ángel pone en la boca del profeta, se ve representada en una pequeña urna de Matti por la imagen del Amor, que tiene en su mano una mariposa a la que acerca una llama. El ángel de la muerte era representado por los gnósticos como pie alado pisando una mariposa, de lo cual se deduce que asimilaban ésta a la vida, más que al alma en sentido de espíritu y ente trascendente. Esto explica que el psicoanálisis conceptúe la mariposa como símbolo de renacer. En China, aparece con el sentido secundario de alegría y felicidad conyugal.


16.6.14

MARIPOSA DE LA VISIÓN CONSCIENTE

Hubo un tiempo en que las mariposas no me decían ni fú, ni fá.
Después me dió por dibujarlas, sin saber por qué... y un día alguien me dijo que eran símbolo de cambio.
Qué coincidencia que se estaban dando muchos cambios por aquel entonces,
cambios físicos y psíquicos, cotidianos y más trascendentales.

 

12.6.14

EL PEZ CÓSMICO

Como la ballena y el monstruo primordial, simboliza la totalidad del universo formal y físico. El ejemplo plástico más importante de realización de este símbolo lo tenemos en el estupendo pez escita, de oro, procedente del tesoro de Vettersfelde, actualmente en el Museo de Berlín.


Elaborado con una aleación de plata y oro, mide 41 cm de longitud por 15 cm de altura y 0,5 de grosor. Pesa 608,5 gramos. Por su estilo parece típico de la orfebrería escita de hace 2.500 años.

Este pez ofrece dos expresiones simbólicas, distintas y complementarias: una, más frecuente, es simplemente narrativa y espacial. Así, en la parte alta de su cuerpo sobre una línea horizontal fuertemente marcada, se hallan los seres de la "etapa superior", los mamíferos (al parecer, ciervo, caballo, jabalí y leopardo). Bajo dicha línea están los seres de la "etapa inferior" o del abismo marino, peces y sirenas. La segunda forma simbólica es la que se produce por confabulación morfológica, fundándose en paraidolias: así las dos ramas de la cola, semejantes a cuellos, constituyen sendas cabezas de carnero, mientras en el centro de la zona caudal, un águila despliega las alas, en analogía formal. El ojo es asimilado al pulpo, tanto por su forma como por similitud entre el acto de aprehender, de los tentáculos, y la posibilidad de "poseer" los objetos que tiene la mirada. Este pez áureo es así un símbolo de la marcha del mundo a través del mar de las realidades "no formadas" (mundos disueltos ya o por formarse: océano primordial).

CIRLOT, Juan Eduardo: Diccionario de símbolos.
Madrid: Ediciones Siruela, 2013.

Tras el descubrimiento del pez escita, realicé una versión ilustrada del mismo pero variando los seres de la etapa superior por una mujer, en representación de la especie humana (hombres y mujeres) y una rama que hace referencia a la vegetación. A pesar de que la figura del pez nunca me ha resultado atractiva para dibujar, en este caso me resulta magnética y misteriosa. Es por ello que guardo con su ilustración un vívido recuerdo de su significado simbólico.